Si trata sus días libres como una estación de recarga en lugar de simplemente un espacio más en el calendario, es posible que haya dado con algo. Un estudio sueco sugiere que recuperar el sueño después de una semana intensa es más beneficioso de lo que pensaban los expertos.
La investigación, publicada en abril de 2018 en el Journal of Sleep Research, desafía el viejo consejo de que debes despertarte exactamente a la misma hora todos los días. Postula que el sueño compensatorio (esas horas extra los fines de semana) en realidad puede proteger contra la mortalidad prematura.
La escala de la investigación
Este no fue un pequeño programa piloto. Los investigadores analizaron datos de más de 43.000 participantes en la cohorte de la Marcha Nacional Sueca. El seguimiento de cohortes comenzó en 1997.
El seguimiento continuó para cada sujeto hasta que murió, se mudó o el estudio cerró oficialmente el 31 de diciembre de 2010.
Para obtener sus cifras, el equipo extrajo datos autoinformados sobre hábitos básicos de sueño. Hicieron dos preguntas distintas:
* ¿Cuántas horas duermes en una noche de día laboral?
* ¿Cuántas horas duermes en los días libres?
Las opciones de respuesta variaron desde menos de cinco horas hasta más de nueve horas. Esta granularidad les permitió detectar diferencias que los estudios más amplios suelen pasar por alto.
La excepción del fin de semana a la regla de mortalidad
Investigaciones anteriores establecieron un patrón claro con respecto al sueño y la muerte. Dormir muy poco (definido como cinco horas o menos) o demasiado (nueve horas o más) constantemente se correlaciona con tasas de mortalidad más altas. Generalmente se considera que el punto óptimo está en el medio.
Pero aquí está el truco. La mayoría de los estudios piden a los participantes que informen sobre una noche de sueño “típica”. Debido a que hay cinco días entre semana y sólo dos días de fin de semana, ese autoinforme se inclina en gran medida hacia los hábitos de los días laborables. Ignora la realidad de que muchas personas duermen mucho más tiempo en sus días libres.
La “duración del sueño del fin de semana” se convirtió en la variable que cambió la narrativa.
Cuando los investigadores aislaron los datos, descubrieron que el riesgo de mortalidad seguía siendo alto para las personas que dormían poco tanto entre semana como los fines de semana. El riesgo también se mantuvo elevado para quienes dormían demasiado todas las noches.
Sin embargo, surgió un patrón diferente para aquellos que dormían pocas horas durante la semana pero prolongaban su sueño los fines de semana.
“Cuando el sueño del fin de semana se prolonga después del sueño breve entre semana, no se observa asociación con la mortalidad”, escribieron los autores. “Sugerimos que esto puede reflejar efectos positivos del sueño compensatorio”.
En términos sencillos: si duerme poco durante la semana laboral, ponerse al día los fines de semana parece neutralizar el mayor riesgo de muerte asociado con esa falta de sueño.
Por qué esto es importante para tu ritmo circadiano
Los expertos en sueño llevan mucho tiempo predicando el evangelio sobre la coherencia. La teoría predominante es que el yo-yo entre dormir hasta tarde los sábados y despertarse al amanecer los lunes altera el ritmo circadiano. Esa interrupción puede provocar una mala calidad del sueño y problemas de salud a largo plazo.
Estos nuevos datos complican ese consejo. Sugiere que para algunas personas, los beneficios biológicos del sueño reparador superan la alteración de su reloj interno.
Por supuesto, la correlación no es causalidad. Los autores del estudio reconocen que se necesita más investigación.
“La verdadera pregunta es si hay, de hecho, una acumulación de déficit o cambios biológicos que son graduales con el tiempo, incluso aunque se tenga un sueño reparador”, dijo el Dr. David Dinges a Time. No participó en el estudio sueco, pero trabaja en sueño y cronobiología en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania.
¿La deuda se liquida por completo? ¿O se están produciendo cambios sutiles y graduales que le afectarán más adelante? El estudio no responde a eso. Simplemente muestra que, en este gran conjunto de datos, las personas que dormían hasta tarde los fines de semana no morían antes que sus pares que mantenían hábitos de sueño estables.
Los factores del estilo de vida detrás de los números
Los investigadores también profundizaron en los perfiles de estilo de vida de estos durmientes. Los resultados fueron interesantes y algo contradictorios.
Las personas que consistentemente registraron largas horas de sueño fueron:
* Menos probabilidades de usar medicamentos para dormir
* Bebedores de café más ligeros
*Nunca fumadores
Por el contrario, las personas que habitualmente dormían poco tendían a ser:
* Más actividad física
* Mayor
* Menos educado
Estos factores complican el panorama. Las personas que dormían poco eran más activas, lo que en general es bueno para la salud. Sin embargo, todavía tenían tasas de mortalidad más altas cuando no compensaban los fines de semana. Las personas que dormían mucho tenían hábitos más saludables en general (no fumar, menos cafeína), lo que podría explicar por qué su duración prolongada del sueño no conllevaba la misma penalización de mortalidad que en otros estudios.
El resultado final
No es necesario elegir entre una estricta disciplina circadiana y el agotamiento total. Los datos sugieren que si tu semana laboral te obliga a tener un déficit de sueño, permitirte recuperarte los fines de semana no es sólo un lujo. Podría ser una estrategia de supervivencia.
Por supuesto, estos son datos de observación. No prueba que dormir hasta tarde provoque una vida más larga. Pero sí muestra que las personas que lo hacen no están pagando un precio en mortalidad, a diferencia de aquellos que duermen poco los siete días de la semana.
Entonces, ¿puedes finalmente justificar presionar el botón de repetición? La evidencia dice que probablemente puedas hacerlo. la ciencia




















