Una biopsia es un procedimiento médico en el que un médico extrae células o tejido del cuerpo de un paciente para poder examinarlos visualmente. Por lo general, un microscopio hace el trabajo pesado. El objetivo es sencillo. Los médicos necesitan ver qué sucede a nivel celular. Este es el paso estándar para diagnosticar tumores tanto malignos como benignos. También proporciona datos de diagnóstico para órganos como el hígado o el páncreas.

Obtener la muestra no siempre es igual. Los métodos varían según dónde se encuentre el problema. Los médicos utilizan agujas para la aspiración. Usan hisopos. A veces se raspan con una cureta. También son opciones trepanar un hueso o usar fórceps para extirpar tejido con un lazo eléctrico. La técnica depende del instrumento y del área objetivo.

Preparación de la muestra para el microscopio

Una vez que se recoge el tejido, no se queda ahí. Tiene que estar preparado. La muestra se fija en etanol, formalina u otro fijador adecuado. Esto preserva la estructura. A continuación se infiltra con parafina. Esto permite cortarlo en rodajas muy finas. Estas rodajas se colocan en portaobjetos de vidrio.

Antes de mirar debajo de la lente, el tejido se desparafina. Luego se tiñe. La tinción define las características celulares. Un patólogo quirúrgico utiliza un microscopio para examinar el tejido. Este proceso conduce a un diagnóstico preciso.

La velocidad importa en algunos casos. Durante la cirugía, el tiempo es crítico. Las muestras de tejido se pueden congelar inmediatamente. Los cortes se hacen con un microtomo y se colocan en un portaobjetos. Se tiñen rápidamente. El cirujano recibe un informe de “sección congelada” en cuestión de minutos. Esto permite tomar decisiones inmediatas en el quirófano.

Técnicas mínimamente invasivas

Una biopsia con aguja suele ser la ruta más sencilla. Es la forma menos disruptiva de obtener tejido para examen patológico. Tienes dos opciones principales aquí. Una aguja de corte grande obtiene un “núcleo” de tejido. Una aguja de pequeño calibre ofrece un enfoque diferente.

Las agujas de pequeño calibre realizan una biopsia por aspiración con aguja fina. La aguja se inserta en el área de interés. La succión atrae el tejido hacia la aguja. Esto es común en las masas mamarias. La cirugía estereotáxica ayuda a guiar la biopsia con aguja fina. Evalúa lesiones mamarias que no son palpables pero que aparecen en la mamografía.

La biopsia endometrial es otra forma. Se dirige específicamente al útero. Se introduce una cureta en el útero. La succión recolecta células del revestimiento interno. La muestra contiene células de esa superficie interna.

Muestreo de superficie y citología

A veces no es necesario hacer un corte profundo. La abrasión obtiene células de las capas superficiales y subsuperficiales de las lesiones. Un cepillo o una espátula hace el trabajo. Este método funciona bien para las cavidades corporales recubiertas de epitelio. Piense en el cuello uterino, la vagina, los bronquios o el estómago.

Estas células recolectadas se examinan mediante la técnica de Papanicolaou. Esta es la famosa prueba de Papanicolaou. George Nicolas Papanicolaou, un médico griego, desarrolló el método de tinción y fijación. La prueba examina las células del cuello uterino fijadas y teñidas en un portaobjetos.

El impacto de esta sencilla prueba es enorme. El muestreo de células cervicovaginales ha reducido en gran medida la incidencia de cáncer de cuello uterino. La técnica no se limita al cuello uterino. También se aplica a células de otras superficies.

La citología exfoliativa es una alternativa a la biopsia tradicional. Es rápido y sencillo. Se recolectan las células que se desprenden de las superficies del cuerpo, como el interior de la boca. Los examinas directamente. Esto sólo funciona para células de superficie. A menudo requiere análisis citológicos adicionales para confirmar los resultados. Es una herramienta útil, pero no una solución independiente para todo.

Cortarlo

Una biopsia por escisión elimina toda la lesión. Se trata de la remoción total del área a examinar. Se utiliza con mayor frecuencia para lesiones cutáneas. La ventaja es clara. El patólogo obtiene toda la lesión. Minimiza la posibilidad de que se pase por alto un cáncer en parte de la lesión.

Por el contrario, una biopsia incisional toma sólo una porción. No se extirpa todo el tumor. Esto sucede cuando el tamaño o la ubicación impiden la escisión completa. También se utiliza cuando falla una biopsia con aguja. Si la muestra de la aguja no proporciona suficiente información, se realiza una biopsia incisional. El cirujano corta un trozo lo suficientemente grande como para diagnosticar.

¿Por qué seguimos con estos métodos cuando la tecnología avanza? Porque ver la estructura directamente aún es mejor que adivinar. El microscopio no miente sobre la arquitectura celular. Muestra el caos del cáncer o la calma del tejido benigno.

Algunos sostienen que las exploraciones no invasivas están reemplazando a las biopsias. Pero los escaneos muestran sombras. Muestran densidad. No muestran forma de celda. Aún necesitas el pañuelo. Aún necesitas el tinte. El patólogo todavía tiene que mirar.

El proceso es mecánico. Es tedioso. Requiere precisión. Entra una aguja. Sale un portaobjetos. Sigue un diagnóstico. Es el puente entre la sospecha y la certeza.

Y, sin embargo, el período de espera para recibir el informe puede parecer una eternidad. Te acuestas ahí. La aguja ha desaparecido. El vendaje está puesto. Piensas en lo que podrían decir las células. No lo sabes. Nadie lo sabe hasta que el patólogo firma el nombre.