La creciente tendencia de los adolescentes a utilizar suplementos proteicos está planteando dudas sobre la seguridad y la necesidad. Si bien a menudo se comercializa para el desarrollo muscular y el rendimiento deportivo, las razones detrás de este aumento (y si es realmente beneficioso) tienen más matices de lo que muchos creen. Datos recientes revelan distintas motivaciones basadas en el género, influencias de los padres y el papel de las redes sociales en la configuración de estos hábitos.
El auge de las proteínas: ¿Por qué los adolescentes toman suplementos?
Una encuesta reciente muestra una clara división en el motivo por el que los adolescentes consumen suplementos proteicos. El 55% de los niños están motivados por objetivos de ganancia muscular y mejora del rendimiento deportivo. En contraste, sólo el 18% y el 36% de los padres de niñas reportan las mismas motivaciones. Esto sugiere que las presiones sociales en torno a la imagen corporal y la competencia atlética juegan un papel más importante para los niños, mientras que las niñas son más propensas a usar suplementos como sustitutos de las comidas (34% de los padres de las niñas informan esto) o como parte de una dieta percibida como “saludable”.
La influencia no es sólo impulsada por los pares; El 44% de los padres admite que ellos u otros miembros de la familia alentaron el uso de suplementos, y el 26% lo atribuye a entrenadores o preparadores físicos. Esto pone de relieve cuán profundamente arraigada se ha vuelto la idea de la suplementación con proteínas en la cultura del fitness juvenil.
El aumento del consumo de proteínas: una tendencia más amplia
La popularidad de las dietas ricas en proteínas está aumentando en todas las edades. En 2023, 71 % de los adultos estadounidenses intentaban activamente aumentar su ingesta de proteínas, en comparación con el 67 % en 2022 y el 58 % en 2022. Este cambio cultural más amplio probablemente influya en los adolescentes, quienes a menudo reflejan los hábitos de sus padres y modelos a seguir. La presencia generalizada de productos proteicos (que alguna vez fueron un nicho para los atletas) ahora es omnipresente, con suplementos disponibles en todas partes.
¿Cuánta proteína necesitan realmente los adolescentes?
Para adolescentes sanos de entre 11 y 14 años, la ingesta recomendada es aproximadamente 0,5 gramos de proteína por libra de peso corporal. Un adolescente de 110 libras, por ejemplo, necesita alrededor de 50 gramos diarios, aproximadamente el equivalente a la proteína de una hamburguesa con queso con una hamburguesa de carne de 4 onzas. Los adolescentes mayores necesitan un poco menos.
El problema es que muchos adolescentes (y adultos) sobreestiman sus necesidades de proteínas, creyendo que más es mejor. Los expertos advierten que el exceso de proteínas no se utiliza de manera eficiente y simplemente puede convertirse en grasa.
¿Son saludables las barras y batidos de proteínas?
A pesar de ser comercializados como opciones convenientes y saludables, muchas barras y batidos de proteínas contienen altos niveles de azúcar, que rivalizan con las barras de chocolate. Algunos también incluyen ingredientes a base de hierbas, cafeína o estimulantes, que pueden ser perjudiciales para los cuerpos en desarrollo.
La mayoría de los niños pueden satisfacer fácilmente sus necesidades de proteínas a través de fuentes de alimentos habituales como carne, pollo, leche, yogur y mantequilla de maní, todos los cuales proporcionan vitaminas y minerales esenciales. La realidad es que los suplementos suelen ser innecesarios para la mayoría de los adolescentes.
¿Cuándo podrían justificarse los suplementos?
Los suplementos pueden ser útiles en casos específicos:
- Adolescentes con bajo peso o demasiado activos: Un batido de proteínas puede ayudar a la recuperación muscular cuando la ingesta dietética no es suficiente.
- Restricciones financieras: Los suplementos pueden ser una forma más económica de satisfacer las necesidades de proteínas de algunas familias.
Sin embargo, incluso en estos escenarios, consultar a un pediatra es crucial. No existe una respuesta única y las necesidades individuales varían.
La conclusión clave es que la suplementación con proteínas no es intrínsecamente mala, pero a menudo es innecesaria e incluso puede ser perjudicial si se realiza sin la orientación adecuada. Una dieta equilibrada sigue siendo la mejor base para la salud de los adolescentes.
