No es un grano. Nunca lo fue. La quinua es el fruto de una planta relacionada con la remolacha y las espinacas. Probablemente lo conozca como el alimento básico esponjoso y sin gluten que se apoderó de las barras de ensaladas. Pero si sólo lo comes porque encaja en una dieta restrictiva, te estás perdiendo la verdadera historia.
Esta pequeña semilla es una fuente inagotable de nutrientes. Junto con la soja, es una de las pocas fuentes de origen vegetal que contiene todos los aminoácidos esenciales. Eso la convierte en una proteína completa. También contiene fibra, grasas poliinsaturadas y una gran dosis de antioxidantes. Hablamos de minerales, oligoelementos y vitaminas del grupo B.
¿Quién debería comer quinua?
Los datos apuntan a grupos específicos que se benefician más de este superalimento. Los vegetarianos confían en él para obtener un perfil proteico completo que es difícil de encontrar en las plantas. Las personas que controlan la anemia también lo encuentran útil. La densidad de hierro y nutrientes ayuda a mantener la salud de los glóbulos rojos.
Más allá de esas necesidades específicas, las implicaciones más amplias para la salud son interesantes. Las investigaciones sugieren que la quinua puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares. El riesgo de diabetes tipo 2 también podría reducirse si se incluye en la dieta.
Hay otras propiedades dignas de mención. Se han observado efectos antiinflamatorios. El potencial antiviral también está en la lista.
La ciencia detrás del revuelo
¿Por qué es importante ahora este cultivo del viejo mundo? La respuesta está en su composición.
- Proteína completa : la mayoría de las plantas pierden uno o más aminoácidos esenciales. La quinua incluye los nueve.
- Sin gluten : Seguro para personas con enfermedad celíaca o sensibilidad al gluten, a diferencia del trigo o la cebada.
- Salud del corazón : Las grasas poliinsaturadas favorecen los perfiles lipídicos.
- Control del azúcar en sangre : el contenido de fibra ayuda a regular los picos de glucosa.
No es una cura milagrosa. Ningún alimento por sí solo lo soluciona todo. Pero como parte de una dieta equilibrada, ofrece un denso paquete de nutrientes del que carecen los cereales procesados.
Entonces, ¿deberías comprarlo? Si comes proteínas de origen vegetal, sí. Si cuidas la salud de tu corazón, sí. La evidencia es lo suficientemente sólida como para convertirlo en un elemento de rotación regular. La pregunta es cómo lo prepararás.






















