Sigmund Freud no empezó a psicoanalizar sueños. Comenzó estudiando el cerebro.

Después de terminar la escuela secundaria en Viena en 1873, ingresó directamente en la Facultad de Medicina de la Universidad de Viena. Su atención aún no estaba en las profundidades ocultas de la mente. Era sobre fisiología y neurología. Ciencia dura. Obtuvo su título de médico en 1881.

El entrenamiento siguió rápidamente. De 1882 a 1885 trabajó como asistente clínico en el Hospital General de Viena. El trabajo fue práctico. Pacientes reales. Síntomas reales.

Pero él quería más. Específicamente, necesitaba entender la histeria. Eso lo llevó a París.

De 1885 a 1886, Freud estudió con Jean-Martin Charcot. El principal neurólogo de la época. El trabajo de Charcot en el Hospital Salpêtrière fue innovador. Demostró que la histeria era una condición real, no sólo una debilidad imaginaria. Este período en París cambió la trayectoria de Freud. Plantó las semillas de lo que más tarde llamaría psicoanálisis.

La transición de la neurología pura a las curas habladas no fue inmediata. Pero las bases se sentaron durante estos años.