El consumo de mantequilla en los Estados Unidos ha aumentado de manera constante desde 2010, pero con tantas opciones disponibles, comprender las diferencias entre la mantequilla normal y la de animales alimentados con pasto puede resultar confuso. Si bien ambos tienen el mismo propósito culinario, difieren en origen, sabor y valor nutricional. Aquí hay un desglose para ayudarlo a tomar una decisión informada.
¿Cuál es la diferencia principal?
La principal distinción es la dieta de las vacas: la mantequilla alimentada con pasto proviene de vacas criadas principalmente con pasto, mientras que la mantequilla normal proviene de vacas alimentadas con dietas a base de cereales. Esta diferencia dietética afecta el producto final de varias maneras clave.
Apariencia y sabor
Las investigaciones indican que la mantequilla alimentada con pasto tiende a tener un sabor más rico e intensamente mantecoso que la mantequilla estándar. El color también es distinto; La mantequilla alimentada con pasto suele tener un color amarillo más vibrante debido a los niveles más altos de carotenoides, compuestos relacionados con beneficios antioxidantes. En cuanto a la textura, suele ser más suave, lo que facilita su extensión.
Valor nutricional: ¿Qué dice la ciencia?
La mantequilla alimentada con pasto contiene niveles más altos de ácidos grasos omega-3 y grasas insaturadas en comparación con la mantequilla normal, que generalmente tiene un mayor contenido de grasas saturadas. También cuenta con más ácido linoleico conjugado (CLA), un ácido graso que puede ofrecer beneficios para la salud del corazón, aunque aún se necesitan pruebas más sólidas.
Sin embargo, a menudo se exageran los beneficios del CLA. Para ver efectos notables, sería necesario consumir entre 3000 y 6000 miligramos al día, mucho más que los 300 mg que se encuentran en una sola cucharada de mantequilla.
Pautas dietéticas y de salud del corazón
Independientemente del tipo, la moderación es crucial. Tanto la mantequilla de animales alimentados con pasto como la regular contienen grasas saturadas, que pueden elevar los niveles de colesterol LDL y aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas. La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda limitar la ingesta de grasas saturadas a no más del 6% de las calorías diarias (alrededor de 13 gramos para una dieta de 2000 calorías). Las Guías Alimentarias para los Estadounidenses sugieren limitarlo al 10% (alrededor de 22 gramos).
Más allá de la mantequilla: alternativas y consideraciones
Si bien algunos promocionan la mantequilla alimentada con pasto como ayuda para la saciedad o la pérdida de peso, el respaldo científico es débil. La mantequilla carece de nutrientes esenciales como proteínas y fibra, lo que la convierte en una fuente de alimento incompleta. Si padece una enfermedad cardíaca, es especialmente importante limitar el consumo de mantequilla.
Para alternativas más saludables, considere usar aceite de oliva, aceite de aguacate o cremas para untar a base de plantas con moderación.
El resultado final
La mantequilla alimentada con pasto ofrece ligeras ventajas nutricionales y de sabor sobre la mantequilla normal, pero ninguna debe consumirse en exceso. Dar prioridad a una dieta equilibrada y limitar la ingesta de grasas saturadas sigue siendo el paso más importante para preservar la salud del corazón y el bienestar general.


















