La dieta alcalina se centra en comer alimentos que favorezcan el equilibrio natural del pH del cuerpo. Si bien la idea de “alcalinizar” el cuerpo a menudo se simplifica, comprender cómo los alimentos afectan la acidez y la alcalinidad puede ofrecer beneficios para la salud. No se trata de cambiar radicalmente el pH de la sangre (que el cuerpo regula estrictamente), sino de reducir la carga ácida en los riñones y promover una alimentación rica en nutrientes.
¿Por qué es importante el equilibrio ácido-base?
El cuerpo humano trabaja constantemente para mantener un pH sanguíneo ligeramente alcalino de alrededor de 7,4. La dieta occidental estándar, rica en alimentos procesados y proteínas animales, puede crear un ambiente ácido. Con el tiempo, esta carga ácida constante obliga al cuerpo a extraer minerales (como el calcio) de los huesos para neutralizar la acidez, lo que puede provocar problemas de salud a largo plazo.
La escala de pH va de 0 (muy ácido) a 14 (muy alcalino). Si bien su cuerpo mantiene un rango de pH estricto, los alimentos que consume influyen en cuán duro tiene que trabajar su sistema para mantener el equilibrio. Los alimentos con alto contenido de “carga de ácido dietético” (DAL) ejercen presión sobre los riñones; la mayoría de los alimentos de origen vegetal contribuyen a un ambiente más neutral.
11 alimentos promotores de la alcalinidad que se deben incluir:
Aquí hay un desglose de los alimentos que naturalmente apoyan un equilibrio ácido-base más saludable, junto con beneficios clave:
- Arándanos: Llenos de antocianinas, poderosos antioxidantes, los arándanos reducen la inflamación y reducen el riesgo de enfermedades crónicas como enfermedades cardíacas y diabetes tipo 2.
- Lentejas: Las lentejas, una fuente inagotable de proteínas de origen vegetal, proporcionan más proteínas por taza que los huevos, además de minerales alcalinizantes como magnesio y potasio.
- Brócoli: Como verdura crucífera, el brócoli ayuda a mantener la alcalinidad al mismo tiempo que aporta vitaminas y fibra esenciales.
- Garbanzos: Al igual que las lentejas, los garbanzos son una excelente alternativa a las proteínas animales ácidas, ricas en magnesio y potasio.
- Aguacates: Proporcionan grasas saludables, fibra y magnesio alcalinizante, además de vitaminas E y C.
- Moras: Al igual que los arándanos, las moras están cargadas de antioxidantes, lo que favorece la salud general y la regulación ácido-base.
- Rúcula: Otra verdura crucífera alcalinizante, la rúcula ofrece vitaminas A, C y K, junto con compuestos vegetales protectores.
- Manzanas: Relacionadas con menores riesgos de diabetes tipo 2 y enfermedades cardíacas, las manzanas contribuyen a un ambiente más alcalino.
- Col rizada: Un alimento básico en las dietas bajas en DAL, como los planes Mediterráneo y DASH, la col rizada aporta calcio y favorece la alcalinidad.
- Chocolate amargo: Rico en minerales alcalinizantes como magnesio y flavonoides que promueven la salud, el chocolate amargo (con moderación) puede ser una opción inteligente.
- Zanahorias: Bajas en ácido y altas en antioxidantes carotenoides, las zanahorias favorecen la salud celular y pueden reducir el riesgo de pérdida de la visión relacionada con la edad.
Alimentos que se deben limitar:
Si bien una dieta alcalina no implica restricciones estrictas, ciertos alimentos crean una alta carga ácida:
- Carne Roja
- Carnes Procesadas
- Refresco
- Comida rápida
- Productos horneados refinados
- Queso
Beneficios y consideraciones
Los estudios muestran que los patrones de alimentación bajos en DAL están relacionados con una mayor ingesta de nutrientes, un mejor consumo de fibra y una mejor proporción de potasio a sodio, todos ellos esenciales para la hidratación y la regulación ácido-base. Este enfoque dietético también puede proteger contra la depresión, las enfermedades cardíacas y los problemas renales.
Sin embargo, es fundamental evitar los extremos. Eliminar por completo los lácteos o los mariscos, que no son alcalinos pero proporcionan nutrientes vitales como calcio, vitamina D y proteínas, sería contraproducente. El objetivo es el equilibrio: priorizar los alimentos alcalinizantes y al mismo tiempo garantizar una dieta equilibrada.
En última instancia, la dieta alcalina no es una panacea mágica, sino un marco para elegir alimentos informados que apoyen la salud a largo plazo.


















