La hepatitis C es un virus transmitido por la sangre que puede provocar daños hepáticos graves si no se trata. Comprender cómo se propaga es fundamental para la prevención, especialmente dados los cambios en los riesgos de transmisión a lo largo del tiempo.
De las transfusiones de sangre al intercambio de agujas: cómo ha evolucionado la transmisión
Antes de 1992, la principal vía de infección por hepatitis C eran las transfusiones de sangre contaminada y los trasplantes de órganos. Sin embargo, los avances en las técnicas de análisis de sangre redujeron drásticamente este riesgo. Hoy en día, el método de transmisión más común es compartir agujas u otros equipos utilizados para inyectarse drogas. Este sigue siendo el mayor impulsor de nuevas infecciones.
Las vías de exposición menos frecuentes, pero aún significativas, incluyen:
- Sexo sin protección : Aunque es menos eficaz que el contacto sanguíneo directo, la transmisión es posible a través de la actividad sexual.
- Entornos sanitarios : Las lesiones accidentales por pinchazos con agujas o el uso de equipos médicos no esterilizados pueden transmitir el virus.
- Salones de tatuajes y piercings : El uso de instrumentos no esterilizados supone un claro riesgo.
- Compartir objetos personales : Las maquinillas de afeitar, los cepillos de dientes o cualquier objeto contaminado con sangre infectada pueden propagar el virus.
- Madre a hijo : La hepatitis C puede transmitirse de una persona embarazada al bebé.
El virus puede sobrevivir durante semanas fuera del cuerpo, por lo que es esencial realizar una limpieza adecuada de la sangre: use una solución de lejía y agua al 1:10 y use guantes, incluso cuando limpie sangre seca.
El vínculo entre el VIH y la hepatitis C
Las personas que viven con el VIH tienen un riesgo significativamente mayor de contraer hepatitis C. Aproximadamente el 21% de las personas con VIH también tienen hepatitis C, lo que destaca la importancia de los esfuerzos integrados de detección y prevención. La presencia del VIH acelera el daño hepático en personas con coinfecciones.
Cómo no se propaga la hepatitis C
La hepatitis C no se transmite por contacto casual. No puedes atraparlo por:
- Ingerir alimentos o beber agua preparados por una persona infectada.
- Abrazar, dar la mano o besar (la saliva no porta el virus).
- Toser o estornudar encima.
- Compartir alimentos, bebidas o utensilios.
Por qué esto es importante: pruebas y tratamiento
La hepatitis C a menudo no presenta síntomas durante años, pero las infecciones no tratadas pueden provocar cirrosis, cáncer de hígado e incluso la muerte. Si tiene factores de riesgo, como antecedentes de uso de drogas intravenosas, transfusiones de sangre antes de 1992 o relaciones sexuales sin protección, hacerse la prueba es crucial. El diagnóstico temprano y el tratamiento con medicamentos antivirales a menudo pueden curar la infección.
La hepatitis C no tratada es un problema de salud mundial, pero sigue siendo en gran medida prevenible mediante prácticas seguras y pruebas generalizadas.
