Un innovador estudio de 20 años ha revelado que, si bien muchas actividades de entrenamiento cerebral ofrecen pocos beneficios cognitivos, el entrenamiento de velocidad (un tipo específico de ejercicio visual y de atención) reduce significativamente el riesgo de demencia. La investigación, que siguió a más de 2000 adultos de 65 años o más, mostró que los participantes que se sometieron a solo unas pocas semanas de entrenamiento de velocidad experimentaron una reducción del 25 % en los diagnósticos de demencia, un resultado que supera con creces los efectos de los ejercicios tradicionales de memoria o razonamiento.
Por qué otros juegos cerebrales se quedan cortos
Durante años, las aplicaciones de entrenamiento cerebral y los crucigramas han prometido una mejora cognitiva. Sin embargo, el estudio demuestra que estos métodos involucran principalmente procesos de pensamiento deliberados en lugar del procesamiento rápido y automático crucial para mantener la salud del cerebro. La diferencia clave radica en cómo se desafía al cerebro. Los crucigramas se basan en la recuperación de conocimientos, mientras que el entrenamiento de velocidad obliga al cerebro a procesar información visual de forma rápida y precisa.
Este tipo de entrenamiento no requiere un esfuerzo consciente; Funciona fortaleciendo las vías neurológicas responsables de las reacciones automáticas. Sin un refuerzo regular mediante sesiones de “refuerzo”, estos beneficios se desvanecen con el tiempo.
Cómo funciona el entrenamiento de velocidad: la ciencia detrás de él
El entrenamiento de velocidad implica tareas como identificar objetos que parpadean en la visión periférica y al mismo tiempo centrarse en estímulos centrales. La dificultad se adapta a medida que los participantes mejoran, asegurando un desafío cognitivo continuo. Esto difiere drásticamente de los juegos que ponen a prueba la memoria o las habilidades para resolver problemas. El estudio sugiere que activar este procesamiento automático puede ayudar a preservar la función cerebral de manera más efectiva, especialmente a medida que comienza el deterioro relacionado con la edad.
El protocolo de formación: un compromiso de tiempo realista
El protocolo del estudio no es exigente:
- Duración: 5–6 semanas
- Frecuencia: Dos veces por semana
- Duración de la sesión: Aproximadamente una hora
- Seguimiento: Las sesiones de refuerzo periódicas son fundamentales para obtener beneficios sostenidos.
Dónde encontrar programas de entrenamiento de velocidad
Si bien el estudio original utilizó un programa informático específico, hay ejercicios similares disponibles en aplicaciones como BrainHQ, diseñadas según los mismos principios. Al elegir un programa, priorice aquellos que:
- Ajustar la dificultad según el rendimiento.
- Concéntrese en tareas visuales rápidas, no en trivias ni en acertijos de palabras.
- Desafía la multitarea (por ejemplo, seguir la visión periférica mientras te concentras en otra parte).
- Fomentar la práctica constante con repasos periódicos.
Combinar el entrenamiento de velocidad con otras opciones de estilo de vida saludables (actividad física, una dieta nutritiva y sueño suficiente) puede mejorar aún más la salud cognitiva.
La conclusión: invertir en ejercicio cognitivo enfocado
La evidencia es clara: no todo el entrenamiento cerebral es igual. Si bien los divertidos acertijos pueden ofrecer estimulación mental, el entrenamiento de velocidad se destaca como el único método que ha demostrado reducir el riesgo de demencia en estudios a largo plazo. Unas pocas semanas de ejercicio específico, seguidas de sesiones de refuerzo ocasionales, podrían ser una estrategia simple pero poderosa para preservar la función cognitiva durante décadas.



















