Durante décadas, el cáncer de páncreas ha seguido siendo una de las formas más mortales y más persistentemente intratables de la enfermedad, y las tasas de supervivencia apenas han cambiado. Ahora, una nueva terapia celular, una versión refinada de la inmunoterapia de células T con CAR, se muestra realmente prometedora para prolongar la vida de los pacientes, ofreciendo un rayo de esperanza donde antes había poca. El desafío del cáncer de páncreas siempre ha sido su naturaleza agresiva y la dificultad de lograr que las células inmunes ataquen eficazmente los tumores sólidos.
El problema del cáncer de páncreas: un enemigo formidable
El cáncer de páncreas es muy difícil de tratar debido a una combinación de factores. La mayoría de los casos se diagnostican tarde, cuando la enfermedad ya se ha extendido, lo que imposibilita la extirpación quirúrgica. La quimioterapia tradicional ofrece beneficios limitados y la mayoría de los pacientes sobreviven menos de un año después del diagnóstico.
La propia biología de la enfermedad presenta otros obstáculos. Los tumores de páncreas desarrollan paredes de tejido denso y vasos sanguíneos anormales, lo que los protege eficazmente de las células inmunitarias. Las células cancerosas a menudo carecen de marcadores claros a los que puedan dirigirse las células inmunitarias, e incluso pueden imitar a las células sanas, lo que dificulta distinguir entre amigos y enemigos. Incluso si las células inmunes alcanzan el tumor, las células cancerosas pueden evolucionar para evadir la detección al perder los mismos marcadores que la terapia está diseñada para reconocer.
Terapia de células T con CAR: un nuevo enfoque
La terapia con células T con CAR funciona mediante la ingeniería genética de las propias células inmunitarias (células T) del paciente para cazar y destruir el cáncer. Si bien son muy eficaces contra los cánceres de la sangre, los tumores sólidos como el cáncer de páncreas han demostrado ser mucho más resistentes. El último avance aborda este desafío de frente.
En lugar de apuntar a un solo marcador en las células cancerosas, esta nueva terapia diseña células T para que reconozcan múltiples antígenos simultáneamente. Este enfoque de “antígenos múltiples”, dirigido a PRAME, SSX2, MAGEA4, NY-ESO-1 y Survivin, aumenta significativamente la probabilidad de encontrar y atacar el cáncer. Incluso si el tumor pierde un objetivo, la terapia todavía tiene otros a los que recurrir.
Resultados iniciales del ensayo: un comienzo prometedor
Los primeros resultados de los ensayos clínicos son alentadores. Los pacientes tratados con esta nueva terapia viven más que aquellos que reciben tratamientos estándar y los niveles de células T que buscan tumores permanecen elevados después del tratamiento. La terapia parece segura y no se han reportado efectos secundarios graves inmediatos. Los investigadores también están probando la terapia en combinación con quimioterapia y otros agentes diseñados para mejorar la penetración de las células inmunitarias en los tumores.
¿Qué sigue: tratamiento personalizado contra el cáncer?
El futuro del tratamiento del cáncer puede residir en terapias altamente personalizadas, adaptadas al perfil tumoral único de cada paciente. Se necesitan estudios más amplios para confirmar estos hallazgos iniciales e identificar qué pacientes se benefician más. Este último avance sugiere que estamos en la cúspide de una nueva era en el tratamiento del cáncer de páncreas, donde las opciones previamente limitadas serán reemplazadas por una esperanza genuina de mejorar la supervivencia y la calidad de vida.


















