Durante décadas, el enfoque médico para el colesterol alto ha sido reactivo: utilizar la dieta, el estilo de vida y los medicamentos para ayudar al cuerpo a eliminar el exceso de colesterol “malo” (LDL) del torrente sanguíneo. Sin embargo, para millones de personas, este método de “limpieza” es fundamentalmente defectuoso debido a su composición genética.

Nuevas investigaciones están cambiando el paradigma. En lugar de intentar arreglar un sistema de eliminación averiado, los científicos están investigando cómo prevenir la producción de colesterol en primer lugar.

La barrera genética: por qué fracasan los tratamientos tradicionales

La mayoría de los medicamentos para el colesterol, como las estatinas, funcionan aumentando la actividad de los receptores de LDL. Piense en estos receptores como estaciones de acoplamiento en el hígado que toman el colesterol de la sangre y lo llevan a las células para procesarlo.

Sin embargo, muchas personas sufren de Hipercolesterolemia familiar (HF), un trastorno genético común en el que estas “estaciones de acoplamiento” están rotas o faltan por completo.
La magnitud del problema: Aproximadamente 1 de cada 200 adultos porta esta mutación genética.
El riesgo: Debido a que el cuerpo no puede eliminar eficazmente el LDL, el colesterol se acumula silenciosamente en las arterias, lo que a menudo provoca ataques cardíacos repentinos o eventos cardiovasculares antes de que se haga un diagnóstico.
La limitación: Para quienes padecen HF, las estatinas tienen un “techo” de eficacia. Si los receptores no funcionan, los medicamentos no tienen nada que estimular.

Apuntando al “andamio” del colesterol

Para evitar el problema de los receptores, investigadores de la Universidad Médica de Carolina del Sur (MUSC) centraron su atención en la Apolipoproteína B (ApoB).

Si el colesterol LDL es la carga, la ApoB es el andamio que mantiene unida la partícula de transporte. Sin ApoB, el cuerpo no puede empaquetar y liberar partículas que transportan colesterol desde el hígado al torrente sanguíneo. Al centrarse en ApoB, los científicos pretenden reducir la cantidad de colesterol liberado en la fuente, haciendo irrelevante la funcionalidad de los receptores de LDL.

Metodología innovadora: modelos humanizados

Uno de los mayores obstáculos en el desarrollo de fármacos es que los ratones no procesan el colesterol como lo hacen los humanos. Un fármaco que funciona en un ratón de laboratorio a menudo fracasa en los ensayos clínicos en humanos. Para solucionar esto, el equipo de MUSC utilizó dos tecnologías de vanguardia:

  1. Tecnología iPSC: Los investigadores tomaron células humanas adultas (como piel o sangre) y las reprogramaron en células madre pluripotentes inducidas (iPSC), que luego se cultivaron hasta convertirlas en células hepáticas similares a las humanas. Esto les permitió probar compuestos sobre biología humana real en una placa de Petri.
  2. Ratones “Avatar”: Cuando los compuestos iniciales no dieron resultados en ratones estándar, el equipo utilizó ratones “humanizados”, animales especialmente diseñados que portaban células hepáticas humanas. En estos modelos, los compuestos redujeron con éxito los niveles de lípidos, reflejando cómo probablemente se comportarían en un paciente humano.

Lo que nos dicen los datos

Después de examinar 130.000 compuestos, el equipo identificó una molécula específica, denominada DL-1, que se mostró muy prometedora.

  • Precisión: La secuenciación de ARN reveló que DL-1 tenía un impacto mínimo en la actividad genética general, afectando solo a 182 genes. Esto sugiere que el fármaco tiene un objetivo muy específico y es poco probable que cause una alteración sistémica amplia de la función hepática.
  • Mecanismo: Los datos sugieren que DL-1 no simplemente “apaga” el gen ApoB; más bien, probablemente interfiera con la forma en que se procesa y libera la proteína, una forma más matizada de controlar la producción de colesterol.

El camino por delante

Es importante señalar que estos compuestos aún no están listos para llegar a las farmacias. La investigación se encuentra actualmente en la fase de descubrimiento y queda mucho trabajo por hacer para comprender la seguridad a largo plazo y la mecánica molecular exacta de estos medicamentos.

Sin embargo, este estudio marca un cambio vital en la farmacología. Al alejarse de los modelos centrados en los animales y centrarse en la fase de producción de colesterol en lugar de la fase de eliminación, la ciencia se está acercando a una solución definitiva para aquellos a quienes la medicina tradicional ha dejado atrás.

Esta investigación demuestra una forma muy factible de realizar el descubrimiento de fármacos utilizando sistemas humanos, lo que podría acelerar el cronograma de tratamientos que funcionan en personas reales, no solo en animales de laboratorio.

Conclusión
Al centrarse en la producción de colesterol a través de ApoB en lugar de depender de receptores de eliminación defectuosos, los científicos están desarrollando una posible salvación para los pacientes con hipercolesterolemia genética. Este enfoque hace que la medicina pase de controlar un síntoma a abordar la causa biológica raíz.