Una hemorragia subconjuntival (un vaso sanguíneo reventado debajo de la superficie transparente del ojo) puede parecer alarmante, pero suele ser inofensiva. La mancha roja vívida, que a menudo se asemeja a un hematoma, generalmente se resuelve por sí sola en unos días o semanas. Si bien muchos casos no tienen una causa obvia, es fundamental comprender los posibles desencadenantes y cuándo consultar a un médico.

¿Qué causa las manchas de sangre en los ojos?

La mayoría de las hemorragias subconjuntivales se desencadenan por lesiones menores, esfuerzos (como levantar objetos pesados ​​o estreñimiento) o incluso tos vigorosa. Los delicados vasos sanguíneos que nutren la conjuntiva (el tejido transparente que cubre el ojo) pueden romperse debido a la presión.

Sin embargo, ciertas condiciones de salud subyacentes pueden hacer que estas manchas de sangre sean más frecuentes. Las personas mayores de 50 años tienen mayor riesgo, especialmente aquellas con diabetes, presión arterial alta o colesterol alto. Los medicamentos anticoagulantes también aumentan la probabilidad de hemorragia espontánea.

Otras causas potenciales incluyen:

  • Trauma físico: Lesiones deportivas o impacto directo al ojo.
  • Maniobra de Valsalva: Contener la respiración y hacer esfuerzos (por ejemplo, durante el parto).
  • Uso de lentes de contacto: Inserción o extracción inadecuada.
  • Cirugía ocular: Trauma por procedimientos como la cirugía de cataratas.

¿Por qué sucede esto? Una cuestión de presión y recipientes

La conjuntiva está llena de pequeños vasos sanguíneos. Cuando la presión aumenta dentro del cuerpo (por esfuerzo, tos o lesión), estos frágiles vasos pueden romperse, filtrando sangre al espacio entre la conjuntiva y la parte blanca del ojo.

La sangre aparece de color rojo brillante al principio, luego gradualmente se vuelve violeta, verde y amarillo a medida que se reabsorbe. Este proceso es similar a cómo se cura un hematoma en la piel.

¿Cuándo debería consultar a un médico?

Si bien la mayoría de las hemorragias subconjuntivales desaparecen espontáneamente, ciertos signos requieren atención médica inmediata:

  • Dolor: Si la mancha de sangre va acompañada de dolor en los ojos, busque atención médica.
  • Cambios en la visión: La visión borrosa o cualquier discapacidad visual es preocupante.
  • Recurrencia: Las manchas de sangre repetidas pueden indicar un problema de salud subyacente.
  • Traumatismo reciente: Si la hemorragia se produjo después de un golpe directo en el ojo, hágalo revisar.

Un médico puede descartar otras afecciones y determinar si se necesitan más investigaciones (control de la presión arterial, pruebas de coagulación).

Tratamiento y Prevención

No existe un tratamiento específico para las hemorragias subconjuntivales. Se resuelven solos. Las compresas frías y las lágrimas artificiales pueden brindar un alivio temporal, pero no son esenciales.

Prevenir la recurrencia implica controlar las condiciones de salud subyacentes (diabetes, hipertensión) y evitar el esfuerzo excesivo. Usar protección ocular adecuada durante la práctica de deportes también puede reducir el riesgo de lesiones.

En conclusión, una hemorragia subconjuntival suele ser una afección benigna que se resuelve sola. Sin embargo, ser consciente de las posibles causas y saber cuándo buscar atención médica es vital para garantizar la salud ocular a largo plazo.