Beber agua con una pizca de sal ha ganado fuerza como tendencia de bienestar, promovida por supuestos beneficios como mayor hidratación y mayor energía. Si bien la idea no es del todo infundada, los expertos advierten contra la ingesta innecesaria de sodio para la mayoría de las personas. Aquí hay un desglose de la ciencia detrás de esta práctica, quién podría beneficiarse y por qué no es un truco de salud universal.
Cómo la sal afecta la hidratación
El sodio es un electrolito esencial que regula el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Lo perdemos a través del sudor, la orina e incluso las lágrimas. En teoría, agregar una pequeña cantidad de sal al agua puede mejorar la hidratación al aumentar los niveles de sodio en el torrente sanguíneo. Esto ayuda a retener más agua, asegurando un transporte eficiente de oxígeno, nutrientes y desechos por todo el cuerpo.
Sin embargo, este beneficio sólo es significativo para quienes pierden cantidades sustanciales de agua y sodio de forma activa. Para la persona promedio, este rara vez es el caso.
Por qué la mayoría de las personas no necesitan sal añadida
La realidad es que la mayoría de las dietas modernas ya contienen un exceso de sodio. Según Roxana Ehsani, dietista registrada, “la gente común no necesita agregar sal a [su] agua potable”. De hecho, la ingesta elevada de sodio es un factor de riesgo conocido de hipertensión, una de las principales causas de enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Agregar sal al agua simplemente porque piensas que aumentará la energía o la hidratación a menudo es innecesario y potencialmente dañino. El cuerpo es eficaz a la hora de regular su propio equilibrio electrolítico en circunstancias normales.
¿Quién podría beneficiarse del agua salada?
Hay situaciones específicas en las que una mezcla de agua salada puede resultar útil:
- Deshidratación grave: Las personas que experimentan una pérdida rápida de líquidos debido a diarrea, gripe o infecciones (como infecciones urinarias) pueden beneficiarse al reponer el sodio perdido junto con el agua.
- Actividad física intensa: Los atletas o personas que sudan profusamente en condiciones de calor extremo pueden necesitar electrolitos adicionales para evitar la hiponatremia (niveles bajos de sodio).
Incluso en estos casos, la moderación es clave. Una “pizca” de sal (aproximadamente 145 mg) es una cantidad pequeña, pero incluso eso puede no ser necesario a menos que haya evidencia clara de agotamiento de sodio.
El resultado final
Beber agua salada por la mañana no es una solución mágica para la hidratación o la energía. Para la gran mayoría de las personas, es una adición innecesaria a su rutina que podría contribuir a una ingesta poco saludable de sodio. A menos que tenga una razón médica específica (como deshidratación severa o pérdida extrema de electrolitos), limítese al agua corriente. Mantenerse adecuadamente hidratado se logra mejor mediante una nutrición equilibrada y hábitos de bebida constantes, no con modas pasajeras de bienestar.
