Las bebidas fermentadas como el kéfir y la kombucha están ganando terreno como estimulantes de la salud intestinal, pero comprender sus diferencias es clave para elegir la adecuada para usted. Ambas bebidas contienen probióticos vivos, pero difieren en ingredientes, perfiles nutricionales y efectos generales. Aquí tienes un desglose para ayudarte a decidir.
¿Qué son el kéfir y la kombucha?
Kéfir es una bebida láctea fermentada, similar en textura al yogur bebible. Se ha consumido durante siglos en Europa del Este y se elabora añadiendo granos de kéfir (un cultivo simbiótico de bacterias y levaduras) a la leche. El resultado es una bebida picante y ligeramente efervescente repleta de nutrientes.
Kombucha, por otro lado, es un té fermentado. Tradicionalmente elaborada con té negro o verde, azúcar y un SCOBY (cultivo simbiótico de bacterias y levaduras), la kombucha tiene un sabor ácido distintivo y, a menudo, está ligeramente carbonatada.
Cómo benefician la salud intestinal
Ambas bebidas promueven la salud intestinal a través de su contenido de probióticos. La fermentación introduce bacterias beneficiosas que pueden diversificar el microbioma intestinal, el ecosistema de microorganismos del sistema digestivo.
- Kéfir contiene bacterias de ácido láctico, que pueden ayudar a reducir la inflamación y aumentar la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC). Los SCFA son vitales para mantener un revestimiento intestinal saludable. El kéfir también proporciona proteínas, calcio y varias vitaminas, lo que lo hace más denso desde el punto de vista nutricional.
- Kombucha contiene bacterias de ácido acético, compuestos antioxidantes y compuestos fenólicos. Estos ingredientes pueden mejorar la regularidad intestinal, apoyar las bacterias intestinales y reducir la inflamación. Sin embargo, la kombucha suele contener menos proteínas y menos nutrientes que el kéfir.
Nutrición y sabor: las diferencias clave
Si bien ambas bebidas son bajas en calorías, sus perfiles nutricionales difieren. El kéfir proporciona un aumento significativo de proteínas y calcio, lo que lo convierte en una buena opción para quienes buscan complementar su ingesta. La kombucha, por el contrario, contiene pequeñas cantidades de cafeína debido a su base de té.
El gusto es un factor importante. El kéfir tiene un sabor picante parecido al yogur que algunos encuentran más apetecible que el sabor agrio y avinagrado de la kombucha. La kombucha suele tener sabor con frutas o hierbas para hacerla más atractiva.
¿Cuál es mejor?
Actualmente, no hay evidencia concluyente que demuestre que una bebida sea superior para la salud intestinal. La “mejor” elección depende de las preferencias individuales y las necesidades dietéticas.
Si desea un refuerzo de probióticos junto con proteínas y calcio, el kéfir es el camino a seguir. Si prefiere una opción más ligera, con cafeína y con un sabor ácido, la kombucha puede ser una mejor opción.
En última instancia, tanto el kéfir como la kombucha pueden ser valiosos complementos para una dieta saludable para el intestino. Experimente con ambos para ver cuál se adapta mejor a su gusto y sistema digestivo.
